jueves 3 de diciembre de 2009

La bronquitis, el compresor y la inversión


¡Qué rollo!¡Qué incordio!¡Qué fastidio!

¿Se acuerdan de aquellos constipados que pillaron los dos Peques? Pues bien, a los pocos días ambos degeneraron en sendas bronquitis de manual con fiebre, malestar y toses. Así que al final tuvimos que plegarnos al antibiótico y el uso de aerosoles tres veces al día.

¡Bruuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuum! El compresor bramando en todo momento mientras el uno y la otra se oponían a estarse quietos los diez o quince minutos que tienen que respirar con la mascarilla. ¿Dónde está el Mucosan?¿Eran cinco o diez gotas de Estilsona?¿Dónde dejaste el Ventolin?¡Hay que comprar más suero!¡Zafarrancho de combate, la mascarilla se ha roto por tres sitios!

Y eso mientras hay que tomar la temperatura, con lo complicado que es eso, y asegurarse que beben líquido con cierta frecuencia al tiempo que rezas cada vez que comen algo o les das un medicamento para que no lo vomiten.

Está más claro que el agua: cuando los Peques se ponen enfermos todo se transforma. Desaparecen las rutinas, el [escaso] orden establecido, los horarios, el [también escaso] reposo. Las prioridades se trocan hasta el punto de que se puede decir que todos estamos enfermos. Los padres, los hijos, los muñecos.

Eso sí, el compresor de los aerosoles se está convirtiendo en uno más de la familia médica. Va a todos lados con nosotros, casi me atrevería a decir que hasta se lo pasa bien y que nos aprecia... sino fuese porque es una "cosa". Pero se está haciendo un hueco en nuestros corazones... de hecho en nuestros pulmones. Así que , tras consultarlo con la pediatra, y viendo el amplio uso que le estamos dando y que me temo que le vamos a dar a lo largo del invierno, es muy probable que terminemos por comprarnos uno y así no depender del seguro médico ni de los volantes. Aparatito en casa para uso familiar, como la Wii, pero en plan sano.

Así que si alguien quiere una sesión de aerosoles limpia pulmones, sólo tiene que pedir hora y se le atenderá cuando buenamente se pueda (pagando, por supuesto, que hay que rentabilziar la inversión). A ver si conseguimos agenciarnos el modelo este de la vaquita sonriente y entre soplo y soplo nos da unos vasos de leche. O algo.

domingo 15 de noviembre de 2009

Ya llegan los constipados

Debemos estar en otoño porque los Peques han pillado sendos constipados que han convertido los fines de semana en una especie de competición para ver quien tose más veces en menos tiempo. Y quien consigue acumular el mayor volumen de mocos a lo largo del día. Un horror, para que engañarnos, porque por la noche estamos en las mismas y, para colmo, se despiertan mutuamente todo el rato.

¡Auxilio!

Lo realmente desmoralizante es que somos conscientes que por muchas veces que vayamos a la pediatra, por muchas medicinas que les demos y por mucho esmero que pongamos, vamos a tener al catarro en casa hasta la primavera. Porque en este asunto estamos implicados demasiados jugadores que escapan a nuestro control, empezando por lo virus y terminando por ese foco de enfermedades que es el colegio.

Así que hemos optado por una defensa móvil, asumiendo los golpes pero tratando de minimizar la profundidad del impacto. Para ello utilizamos las armas a nuestro alcance: Redoxon, Protovit, Romilar, Paidoterin, Fluidasa, Apiretal, además de ropa de abrigo, pañuelos de papel, mascarillas y una extenuante vigilancia sobre los posibles catarros que traigamos los adultos a casa... lo que convierte nuestra tarea en imposible. Pero no por ello vamos a dejar de hacerlo.

Sinceramente, uno de los momentos más duros es este: cuando se empiezan a poner malos los hijos en cadena y no sabes cuando terminará el baile. Y siempre con el riesgo de que, para colmo, también los padres sucumbamos y entonces ya sea el caos. Pero, como siempre nos decimos a modo de consuelo, si la raza humana ha llegado hasta aquí será porque esto se puede superar.

domingo 8 de noviembre de 2009

Un [nuevo] dinosaurio en casa

Creo que nadie ha sido capaz, por el momento, de explicar la extraña fascinación que los dinosaurios despiertan en los peques, pero es un hecho comprobado que antes o después se verán atraídos por estos simpáticos monstruos de épocas pretéritas. El Peque-Peque todavía está libre del influjo, le da igual "comerse" un dinosaurio, un mordedor o un teléfono móvil; pero la Peque-Grande sí que nos ha pedido que la consigamos unos cuantos.

Así que, aprovechando un viaje de mami, le prometimos que traeríamos a casa algún dinosaurio de juguete para calmar sus ansias paleontológicas. Además, está ya en una etapa de la vida donde los entretenimientos de cuando era más pequeña (peluches más infantiles, juguetes más extravagantes, etc.) ya no le hacen tanta gracia y prefiere cosas que la permiten fantasear y montarse películas (¡y menudas se monta!). Por lo tanto, hace tres días entraron por la puerta de casa un pack de seis dinosaurios de plástico blandito que ya han conseguido superar todas las fases de la vida del juguete en manos de Natalia (se han perdido, han reaparecido; se han dispersado, se han reagrupado; se han roto; se han rehecho). Lo cierto es que como réplicas exactas no se llevan ningún premio, digamos que están "adaptados" al público de entre 3 y 5 años. Por ejemplo el Tiranosaurio parece sacado de un episodio de La casa de la pradera jurásica, además de pasar por vegetariano. Pero, a parte de eso, se le distingue.

Bueno, la cuestión es que los seis dinosaurios llevan escrito en sus tripitas el nombre de cada una de las especies. Tenemos un Triceratops, un Tiranosaurio, un Anquilosaurio, un Estegosaurio, un Dimetrodon y un Apatosaurio. Y con ese gracejo filológico que se ha sacado de la manga Natalia se ha producido un cambio importante en el grupo a raíz de la famosa canción "X robó pan en la casa de San Juan".

Para los que no conocéis la canción, consiste en repetir una serie de estrofas muy cortas cambiando únicamente el nombre de la persona acusada del robo cada vez. El acusado tiene que responder con dos frases y echarle el muerto a otro de los presentes. La canción termina cuando la gente se aburre (lo que con una niña de tres años suele suceder a las cinco horas ininterrumpidas de cantar).

Bien, la canción es la siguiente:
- Fulano robó pan en la casa de San Juan.
- ¿Quien?¿yo?
- ¡Sí, tu!
- Yo no fui.
- ¿Entonces quien?
- Mengano, que yo lo vi.

- Mengano robó pan en la casa de San Juan... [y así hasta el infinito]
Íbamos en el coche camino de una visita a la pediatra la Peque-Grande, mamá y papá. Y la canción de marras estaba dando saltos de uno a otro. Natalia llevaba en sus manos el Apatosaurio y, en un momento dado que le tocaba a ella "acusar", exclamó:

- ¡Papatosaurio, que yo lo ví!- señalándome con el dedo y partiéndose de risa.

Desde ese momento mutó permanentemente el nombre del dinosaurio en cuestión y ahora ya es conocido en casa como Papatosaurio. Y, mirándolo con detenimiento, es verdad que nos parecemos él y yo. A ver si voy a descender del Apatosurio y yo sin saberlo.

martes 3 de noviembre de 2009

El gran salto


Ayer la Peque-Grande hizo un enorme progreso en la piscina que merece ser reseñado y glosado en este rinconcito de internet para que conste de cara a las generaciones futuras y sus temores. Ayer, como decía, Natalia saltó a la piscina desde el borde de pie por primera vez. Y no sólo una vez, que va, lo hizo TRES veces, tres. A lo grande, con estilo, como deben hacerse estas cosas.

Ya no hubo temores, ni escusas. Se plantó con firmeza en el borde, dijo "¡Pista, que va la artista!" y dio un salto como una catedral, como dejando claro que nada se va imponer entre ella y el agua.

¡Zas!¡Plas!

Parecía un delfín juguetón que por fin ha descubierto la manera de romper la superficie del mar sin miedo, con alegría, superando otro límite en su camino hacia la gloria. La Peque-Grande estaba exultante, todo sonrisas e ilusión:
- ¡¡¡He saltado de pie!!!¿Lo has visto, papucho?¿Lo has visto, Kristen?¿Lo has visto, mundo?
- Sí, hija mía, lo he visto y estoy muy orgulloso de ti... no sabes cuanto.
Ayer, mientras ella saltaba al agua de la piscina, yo descubría que habíamos dado otro paso de gigante hacia el futuro.

lunes 2 de noviembre de 2009

¿A qué huelen las pompas?

No es cosa de ser ñoños, no. La pregunta va en serio, las pompas de jabón que hacen los niños con los pomperos que venden en las tiendas, ¿a qué huelen? Lo pregunto porque estas simpáticas cositas deben estar creadas con algún tipo de elemento supersecreto que sólo conocen en un laboratorio perdido en las profundidades de Siberia o de Montana, ya que es absolutamente imposible conseguir el mismo efecto utilizando los jabones que tenemos por casa. Ni con Fairy, ni con jabón lagarto, ni de Marsella, ni champú al huevo, ni gel de avena, ni siquiera el jabón "baby bubble". No salen ni la décima parte de pompas. De hecho, lo normal es que no salga ninguna... o casi.

Y eso por no hablar de la curiosa gama de colores reflectados que tienen las pompas "profesionales". Rojizas, verdosas, moradas, amarillas, cían, magentas, azules, rosaceas, algunas incluso combinando colores de un modo casi místico, en ocasiones semejantes a la superficie de Júpiter, otras, en cambio, con movimientos hipnóticos como los de un pequeño océano de mercurio. ¡Pero si cada vez que la Peque-Grande me pide que juguemos a las pomas (yo las hago, ella las caza) me quedo como un tonto mirándolas moverse, gracilmente, acunadas por invisibles corrientes de aire! Majestuosas esferas de jabón cuya vida termina en una especie de minúsculo big bang (¡pomp!) que estoy seguro de que da lugar a millones de microscópicas pompas que a su vez vagan entre los átomos del mundo.

Ya me imagino a una de esas pompas, consciente de su existencia pero sabiendo que se dirige, inexorable hacia su final, parafraseando al replicante Roy Batty de Blade Runner:

- He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión...He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser...Todos esos momentos se perderán... en el tiempo, como lágrimas...en la lluvia...Es hora, de morir. (¡POMP!).

- ¡Papucho, hazme más pompas!

sábado 31 de octubre de 2009

El reloj del despertar

Reloj de la plaza Staromestke, Praga. Foto nuestra.

Lo bueno de que los Peques se vayan a dormir pronto (a eso de las nueve de la noche), es que a los padres nos permiten tener algo de reposo antes de irnos también a la cama. Ese ratito, que es una bendición, se convierte (los días laborales) en algo así como la breve oxigenación que te permite seguir adelante. Aprovechas para cenar algo, tirarte en el sofá, mirar internet, hablar de lo que sea o sólo relajarte un poco. Se agradece aunque, al final, sabe a poco.

Lo malo que los Peques se vayan a dormir pronto (a eso de las nueves de la noche), es que se levantan pronto, lo que para los días laborales es bueno porque agiliza todo lo que es desayunos, vestirles y ponerles en marcha. Pero los días festivos como hoy es un verdadero azote en la resistencia física. Eso de tener que levantarte un sábado a las siete de la mañana porque ya tienes a la Peque-Grande y al Peque-Peque despiertos y activos es realmente agotador, además de desmoralizante a corto plazo.

Pero incluso se sobrevive a esto. Eso sí, ayudaría mucho que los Peques tuviesen una cierta coordinación a la hora de echarse la siesta, que no es el caso por el momento. Así que un consejo: duerme mientras puedas porque cuando empieza el show ya no dormirás más... MWAHAHAHAHAHAHAHAHA (risa de malote tenebroso y tal).

jueves 22 de octubre de 2009

Las ventajas del saquito de dormir

Muchas veces, por la noche, me despierto completamente destapado, helado y con la garganta echa polvo por haber cogido frío. Gruñendo, me vuelvo a tapar, sabiendo que al poco de dormirme me volveré a destapar y así hasta que me levante y ya tenga el trancazo metido entre pecho y espalda. Esta situación en mi caso es molesta y poco más. Pero cuando le puede suceder a los Peques (la Peque-Grande durmiendo se mueve que parece que baila breakdance) la cosa es más grave porque si se constipan o pillan un catarro puede degenerar la cosa en bronquitis y bronquiolitis y terminar pasando unos días en el hospital y bastante tiempo comnmedicinas, antibióticos y muchas flemas, toses y vómitos.

Así que es mejor asegurarse de que duermen tapaditos y calentitos toda la noche.

Y para solucionar eso contamos con el arma definitiva: el saquito de dormir infantil.

Lo cierto es que la cosa no tiene mucho misterio. Viene a ser un saco de dormir como los de adulto pero con algunas peculiaridades:

- Es pequeño (de 0 a 36 meses).
- Está decorado con dibujitos diversos.
- No es impermeable.
- Según el grosor garantizan el calor hasta en lugares con temperaturas por debajo de los 16 grados.
- Se pueden lavar como ropa normal y no encogen.
- Tienen un precio razonable (entre 25 y 70 euros).
- Son más anchos (en proporción) que los de los adultos.
- Los peques no se pueden destapar.
- Impiden el riesgo de asfixia.
- Puedes transportar al peque en brazos con el saquito puesto.


Nosotros empezamos a utilizarlo con la Peque-Grande y nos ha dado un resultado óptimo hasta los tres años, en que ya la hemos pasado al edredón nórdico y duerme que da gusto verla. Con el Peque-peque va de maravilla y duerme como un lirón, calentito, calentito.

¿Por qué no harán sacos de estos para adultos?¿Y sacos de matrimonio?

Los saquitos infantiles se pueden comprar directamente al fabricante: Grobag, o en algunos grandes almacenes como El Corte Inglés.